Un nuevo informe advierte que uno de cada cuatro jóvenes usa su smartphone como vía de escape para sus problemas, duplicando el riesgo de sufrir problemas psicológicos si pasan más de tres horas conectados.
El uso del teléfono móvil entre los menores ha dejado de ser un simple entretenimiento para convertirse en un problema estructural. Según el último informe sobre la infancia y tecnología elaborado por SaveFamily, el 48% de los adolescentes reconoce tener dificultades para gestionar el tiempo que pasa frente a la pantalla. Además, uno de cada cuatro (el 25%) admite usar su dispositivo como una vía de escape para olvidarse de la realidad.
Los datos respaldan una realidad de hiperconectividad temprana: en España, el 90% de los menores ya utiliza dispositivos con conexión a internet y el 81% pasa más de una hora diaria frente a pantallas entre semana (cifra que sube al 90% los fines de semana).
El primer móvil, antes de los 13 años
El informe subraya que esta dinámica viene impulsada por el adelanto en la edad de acceso al primer smartphone. Si hace una década la media estaba en los 13 o 14 años, hoy tres de cada cuatro adolescentes ya disponen de móvil antes de los 13.
«El problema no es únicamente cuánto tiempo pasan los menores conectados, sino cómo están diseñadas las plataformas para retenerlos. Estamos ante sistemas que fomentan un uso continuado y dificultan la desconexión», advierte Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.
Riesgos reales para la salud mental y académica
La exposición prolongada y los algoritmos diseñados para retener la atención (potenciados ahora por la inteligencia artificial) están pasando factura. Los adolescentes que pasan más de tres horas al día en plataformas digitales duplican el riesgo de sufrir problemas psicológicos. De hecho, un 17% reconoce haber intentado reducir su uso sin conseguirlo.
A nivel escolar, un 11% de los jóvenes admite que el móvil afecta negativamente a su rendimiento. Además, los expertos alertan de episodios de ansiedad cuando se produce la desconexión o reacciones de agresividad cuando se les intenta limitar el uso.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan retrasar la entrega del primer smartphone y optar por una inmersión digital progresiva (como el uso de smartwatches infantiles) para fomentar alternativas supervisadas y reforzar la educación digital desde edades tempranas.
Fuente: SaveFamily (a través de Newsline).