España se sitúa en último lugar de la OCDE en proporción de jóvenes con estudios intermedios, según el último informe educativo anual del organismo. El país presenta la menor proporción de graduados en Bachillerato o FP de Grado Medio (23%) frente al 38% de media en la OCDE, y comparte con Rumanía el primer puesto en abandono de estos estudios (25%, frente al 12% de media).
La estructura formativa española se asemeja a un reloj de arena: conviven muchos jóvenes con baja cualificación y otros con alta cualificación, pero muy pocos con estudios intermedios, lo que deja a una parte importante de la población con escasas competencias para desenvolverse en el mercado laboral.
Esta asimetría formativa se señala como una de las causas del elevado desempleo juvenil en España y de la sobrecualificación generalizada. El país cuenta con la misma proporción de universitarios que la media OCDE (4 de cada 10), pero muchos de ellos terminan ocupando puestos para los que no necesitaban formación superior. De hecho, la tasa de desempleo entre los españoles con educación superior es del 8%, tres puntos por encima de la media de los países analizados.
Pese a este panorama, la situación ha mejorado respecto a hace una década, cuando el 34% de los jóvenes españoles no había terminado ni el Bachillerato ni la FP.