El inicio del curso académico en colegios y universidades no solo supone la organización de clases y profesores, sino también un reto creciente en materia de ciberseguridad. El sector educativo se ha convertido en uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes, llegando a registrar más de 2.500 intentos de ciberataque semanales, según datos de Microsoft Cyber Signals.
Este interés se debe a la gran cantidad de datos sensibles que manejan las instituciones educativas —información personal de alumnos y profesores, expedientes académicos, accesos a plataformas y redes corporativas— y a la amplia superficie de ataque que presentan: no solo los trabajadores, sino también miles de estudiantes que se conectan a los mismos sistemas y que pueden convertirse en puertas de entrada a través de phishing u otras técnicas.
El experto Sancho Lerena, CEO de Pandora FMS, subraya que las universidades y centros educativos se enfrentan a un doble desafío: reforzar la protección tanto interna (profesores y empleados) como externa (alumnos). Sin embargo, denuncia que la inversión en ciberseguridad no es prioritaria en muchas instituciones, lo que agrava el riesgo de sufrir incidentes graves.
Las consecuencias de un ataque no se limitan al robo de datos. Paralizar una institución educativa supone un grave perjuicio económico y social, además de un golpe a la reputación de la entidad. En algunos casos, el objetivo de los atacantes ni siquiera es económico, sino generar caos y presión sobre la sociedad.
Para afrontar esta amenaza, Lerena recomienda que las universidades incrementen sus presupuestos destinados a seguridad, con el fin de:
Modernizar las infraestructuras IT para soportar el gran volumen de usuarios conectados.
Reaccionar con rapidez ante accesos no autorizados.
Formar al personal interno en el uso de sistemas de ciberseguridad, reduciendo la dependencia de ayuda externa y acelerando los tiempos de respuesta.
Finalmente, destaca la importancia de que las instituciones avancen hacia modelos de seguridad gestionada (MSSP/MSP) y la implementación de centros de operaciones de seguridad (SOC) capaces de monitorizar y actuar en tiempo real. Solo así podrán proteger adecuadamente los datos críticos, asegurar la continuidad de la enseñanza y blindar la confianza de la sociedad en estas entidades.
Fuente: Nota de prensa de PANDORA