En los últimos meses ha aumentado la preocupación entre familias, docentes y especialistas por el impacto que tiene el uso temprano de los móviles en niños y adolescentes. El ciberacoso se ha convertido en uno de los riesgos más serios asociados a esta realidad digital.
Según el último estudio del Ministerio de Educación sobre convivencia escolar en primaria, un 9,2% de los menores ha sido víctima de acoso digital, y un 4,6% admite haber acosado a otros en línea. Además, un 10,6% ha presenciado situaciones de este tipo. Lo más preocupante: el acoso afecta más a las chicas (46,7%) que a los chicos (33,1%), según datos de Save the Children.
Aulas conectadas, pero no siempre seguras
El acoso escolar tradicional también sigue presente y afecta al 9,5% del alumnado. Aunque estas cifras se sitúan por debajo de la media europea, que ronda el 15% según la OCDE, los expertos coinciden en algo: no basta con comparar datos, hay que actuar.
Las aulas están cada vez más digitalizadas, y eso, aunque ofrece oportunidades educativas, también implica nuevos riesgos. Naciones Unidas ha propuesto limitar el uso del móvil en clase, lo que ha reabierto el debate sobre cómo gestionar su presencia en el entorno escolar.
Retrasar el primer móvil: una estrategia útil
Cada vez más niños pequeños, incluso de 4 o 5 años, tienen ya su propio móvil. Muchos lo llevan al colegio sin supervisión ni filtros. Esto aumenta el riesgo de que accedan a contenidos inadecuados o que se vean envueltos en situaciones de acoso, ya sea como víctimas o agresores.
Desde SaveFamily, una empresa tecnológica especializada en infancia, proponen retrasar la entrega del primer smartphone hasta los 16 años. La clave no está solo en prohibir, sino en formar. Durante esa espera, se puede trabajar en una educación digital basada en el uso consciente y responsable de la tecnología.
“Los móviles no son el enemigo, pero sí una herramienta que debe usarse con sentido común y madurez. El problema no es solo el tiempo que pasan frente a la pantalla, sino los contenidos que consumen, comparten o publican”, afirma Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.
Educar en responsabilidad digital
Más allá de las normas y restricciones, lo esencial es que los menores comprendan que tienen un papel activo en su relación con la tecnología. Lo que comparten, comentan o publican tiene un impacto. Y, por tanto, deben asumir esa responsabilidad con madurez y respeto hacia los demás.