Reino Unido ha dado el paso: los menores de 16 años ya no podrán usar TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat, YouTube ni X. El Ejecutivo de Keir Starmer exigirá verificación de edad obligatoria y estudia añadir límites de uso adicionales.
La medida llega en un momento de máxima hiperconexión infantil en España: el 42% de los niños accede a internet antes de los ocho años, casi 7 de cada 10 menores de 15 tiene smartphone y a los 15 años el 96% está permanentemente online. Según el Observatorio de Hábitos Digitales en Menores de SaveFamily, el 53,3% siente ansiedad cuando se le limita el móvil.
El impacto ya se nota en las aulas. Casi el 38% de las familias percibe que el uso de móviles y redes perjudica el rendimiento escolar de sus hijos.
«Los menores acceden demasiado pronto a entornos para los que no están emocionalmente preparados. No se trata solo de cuánto tiempo pasan conectados, sino de cómo y para qué usan la tecnología», explica Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.
España, en la misma dirección. El Gobierno ya planteó en febrero vetar las redes a menores de 16 años, siguiendo la estela de Reino Unido, Australia, Francia e Italia.
La alternativa que crece un 40%. Ante la presión regulatoria, cada vez más familias optan por relojes inteligentes infantiles: permiten llamadas, geolocalización y funciones de emergencia, pero bloquean redes sociales y el acceso libre a internet. «Permiten una inmersión digital escalonada, sin la presión constante de las redes. La clave está en acompañar, no en sustituir la educación por una pantalla», añade Álvarez.
Los expertos coinciden: retrasar el acceso al smartphone mejora la concentración, la socialización y la autonomía de los menores, y evita que el móvil se convierta en su regulador emocional.